viernes, 3 de febrero de 2012

3 AÑOS SIN LUX INTERIOR

Mañana hace ¿tres años ya?
Estaba en el trabajo y sonó mi móvil. Me llamaban para darme la trágica noticia. Fue un auténtico shock. Totalmente inesperado.
Mi primera reacción fue preguntar ¿Cuántos años tenía? Si no era tan viejo. Porque parece que en estos tiempos tranquilos nos hemos acostumbrado a que la gente tenga que morir con cien años, cuando realmente muere gente joven todos los días. Pero cuando una muerte -sin accidente- es tan repentina, es lo primero que se suele preguntar.

62 años me dijeron ¿62??? Pensaba que eran menos. Estaba tan bien cuando le vi, no hace tantos años, en el Azkena que la verdad nunca me planteé que los Cramps pudiesen estar ya tan cerca de la sesentena.
¿De qué ha muerto? Fue mi siguiente pregunta. Un problema cardíaco. En ese maravilloso corazón ¡Pero si yo ni siquiera sabía que estuviese enfermo!
Entonces pensé en el mundo de excesos del R'n'R, aunque creía que ellos nunca fueron de esos.
En definitiva, nada me cuadraba.

Finalmente mi cabeza dejó de asociar ideas a lo loco buscando una explicación, un sentido a todo esto, y pasé a asumir la triste realidad. Lux Interior se había ido para siempre, simplemente porque llegó su hora, y a los demás ya solo nos quedaba entenderlo y seguir el resto de nuestras vidas con su recuerdo.
Busqué refugio un momento, donde no pudiesen verme, y lloré.

Soy consciente de que mucha gente, bueno, la mayoría, no entenderá como puedo sentir tanto afecto por un personaje al que nunca conocí. Yo tampoco lo entiendo. Pero hay veces que no es necesario conocer directamente a alguien para sentir un vínculo con esa persona. Basta con sentir que podríais tener gustos parecidos, que te encante su obra o la forma en la que se muestra al mundo, para conectar.
Porque muchos pueden ser los llamados, pero realmente pocos los elegidos :)
A lo largo de los años podré llegar a escuchar mucha música, muchos grupos que me gusten, pero son pocos los que me emocionan y me llenan de verdad.
Para mí, uno de esos pocos elegidos fueron los Cramps.

Me cautivaron desde el primer momento que supe de su existencia. Especialmente Lux, al que siempre vi como alguien tan loco, tan divertido, tan lleno de energía y tan auténtico, que no se si definirlo como una gran persona o como una gran personalidad. Un freak de los auténticos, de los de toda la vida. Todas las poses reales, ni una fingida.

Después de intentar buscarle la explicación a esta cruel broma de la muerte, después de asumirlo, de pensar en Lux, en un mundo sin Lux, en mi mundo sin los Cramps, de repente recordé a Poison Ivy, y me llegó la segunda oleada de tristeza. La amargura era ya completa.
Pensé en como ellos se habían convertido para nosotros en la pareja perfecta, nuestro modelo a seguir. Lo sentí tanto por ella. Solo deseaba que estuviese bien.

Mi cabeza, que seguía trabajando y relacionando ideas para perturbarme más, me hizo recordar a Johnny Cash. Enfermo durante años, aguantando de aquella manera, pero fue morirse su esposa y solo duró dos meses.
Entonces le dije a mi cabeza que parase y no siguiera por ahí o ibamos a acabar mal. Pues era mejor quedarse con lo bueno que te aporta conocer estas historias de amor. Que te iluminan y te dan esperanza.
Para mí los Cramps, más allá de la música, eran esto. Una maravillosa historia y un modelo a seguir.

No puedo llegar a saber hasta qué punto todo este mundo idílico suyo era verdad o no. Todo el mundo tiene sus problemas, al fin y al cabo. Pero lo que si es real son los ojos con los que Lux Interior miraba a Poison Ivy después de tantos años juntos. Eso está ahí, en los videos, en las fotos, en las entrevistas, en los reportajes.
Y justo fue en un reportaje donde les entrevistaban en su casa donde leí esto mismo hace unos diez años. Desde entonces empecé a fijarme en ello y ahí estaba. La prueba que buscaba para creerlo.

Por todo esto, todavía ahora cuando me acuerdo de que está muerto todo me parece tan triste.
Más allá del sentimiento de fan egoísta que te hace pensar que no puedes volver a verles en concierto y que no habrá más canciones nuevas, pienso en todo esto.
Siempre nos quedará su música, las imágenes, los recuerdos, pero nunca volverá a haber una felicidad completa, porque la luz que nos iluminaba se apagó un horrible 4 de febrero.

Creo que por fin, después de todo este tiempo he podido soltarlo.
Algunos pensareis que exagero. Me da igual.
Pero si habéis conseguido llegar hasta aquí, gracias por leerlo.

Mañana escucharé su primer disco, Songs the Lord Taught Us, mi favorito. Os lo recomiendo. Es una gran recomendación. Escuchadlo. Espero que con ello vuestro mundo tampoco vuelva a ser el mismo.

viernes, 13 de enero de 2012

Próximas Reflexiones

¿Por qué a los recién casados les dicen eso de "vivan los novios"? Si ya están casados...

jueves, 12 de enero de 2012

Slim Cessna's Auto Club sin palabras

Mira que es difícil a estas alturas de la película encontrar música que aún te sorprenda. En este mundo donde ya se ha hecho de todo y la gente está de vuelta.
Pero he dicho difícil y no imposible porque de repente, cuando menos te lo esperas, te encuentras con estos tios. Un grupo que te devuelve el pensamiento de que aún te queda mucho por escuchar, mucho por descubrir y muchas cosas raras que ver...

Eso es lo que Slim Cessna´s Auto Club provocó en nosotros la primera vez que lo escuchamos. Fue como un ¿pero esto qué rayos es? No sé lo que es, pero me gusta. It's only rock'n'roll...
Y anoche, la primera vez que les vimos en directo (en el TurboRock nos lo perdimos por ser aún desconocedores de su talento) no nos defraudaron en absoluto.

Los "entendidos" los han clasificado como country-gótico, dark-country, y no sé cuantas tonterías más habré podido llegar a leer. Pero a nosotros no nos gustan nada las etiquetas. Lo mejor es coger uno de sus discos, escucharlo y ver si te cuaja.
Indiferente no creo que te dejen, porque, sencillamente, son inclasificables :D

¡ALELUYA HERMANOS!



Y mil veces ALELUYA!!!!!!


viernes, 6 de enero de 2012

El Anti-karaoke de Rachel Arieff...

...es uno de los shows de participación colectiva más entretenidos que se puedan hacer.

Una vez al mes su espectáculo de "cante amateur", llamémosle, se deja caer por Madrid, concretamente en la sala El Sol, para disfrute del personal que allí se congrega.
La maravillosa cómica americana da la oportunidad a la gente normal, como tu y como yo, de poder sentirse estrellas por unos minutos. Algunos con más talento que otros :) aunque lo importarte es divertirse y pasarlo bien. Y lo fundamental, disfrutando siempre del Rock 'n' Roll.

Es tal la fiesta que se monta que con ir un solo día ya es imposible no repetir.
Esto ha conseguido que acaben apareciendo unos fieles del show que no faltan nunca, y hacen que al final se cree un ambiente más en confianza.

Uno de estos fieles nos comentaba el otro día que se estaba perdiendo un poco el espíritu, porque esto era un karaoke para ir a entretenerse, donde cualquiera podía salir a montar su numerito, pero que cada vez aparece cantando gente más preparada y en un rollo más serio.
Y si es cierto que en otro día salió gente realmente buena a cantar, pero creo que siempre seguirá habiendo sitio para todos. Lo importante es no tener vergüenza y salir a por todas, cada uno dentro de nuestras posibilidades, claro :)
Si es solo para hacer un poco el loco y echarse unas risas.

Además, siempre podremos disfrutar de la presencia de Rachel quien, de vez en cuando va saliendo al escenario a cantar y a sus escentricidades varias para que la fiesta nunca decaiga.
Eso sin contar con "el pinchadiscos", un entendido de mucho nivel y gurú de la música para muchos de nosotros en nuestra juventud. Del que no diré nada más porque me consta que es muy receloso de su vida privada y tampoco le conozco como para atreverme a añadir mucho más. Solo un buen deseo desde aquí y a ver si un día tenemos una charla.

Así que, por todo esto y más, amigos mios, no os perdais la oportunidad de vivir un acontecimiento como este. No os decepcionará.
La próxima cita en Madrid será su 5º aniversario, así seguro que lian algo especial. La primera semana de febrero.

Allí os esperamos. Y para muestra un botón:

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Las Pedaleras de Wilco


Lo único que diré con respecto al concierto de Wilco ayer en el Circo Price de Madrid es que fue todo un derroche de talento, emociones y de medios. Algo espectacular.
Pero si quereis leer una crónica de lo que fue el concierto, con el análisis de canciones y músicos, tendreis que buscaros una crítica profesional, de un medio especializado, porque yo no me dedico a eso. Yo me limitaré a comentar los entresijos y a dar algún consejo útil.

En mi vida he visto más pedales ni más cambios de guitarra en un concierto.
Sin duda, el que anoche sudó la gota gorda de verdad fue el roadie que le iba pasando las guitarras a Jeff Tweedy. Y menos mal que por lo menos Nels Cline, el guitarrista que parte la pana, se las apañaba solo y siempre las tenía a mano. Porque si hubiesen tenido que estar pasándoselas también a él, es posible que allí hubiese muerto alguien de servicio a falta de un día para jubilarse.

Pero más allá de las frivolidades me gustaría hablar de las horas que pasamos de pie para pillar primera fila y escucharlo después tirando a mal.

Si alguna vez teneis que ir a un concierto al Circo Price tened esto en cuenta. Los altavoces están colocados muy altos, desde el techo hacia abajo, por lo que estando en primera fila la voz de Jeff no la escuchábamos por ellos, sino directamente desde el escenario. Por lo que en más de una ocasión se escuchaba muy por debajo de la música o directamente no se oía.

Por el contrario, hacia atrás y en las gradas del fondo se debió escuchar todo compacto y perfecto. Lo cual con este grupo, más que con ningún otro, debió de ser la locura. Y así lo expresó el público.

Así que ¿para qué tantas horas haciendo cola, viendo a los teloneros y entreteniéndonos con el desmontaje y montaje de escenarios? Para estar en primera fila, si. Para verlo de puta madre, también. Pero para escucharlo como se debe escuchar a Wilco, como nos merecíamos, ya no.

Por otra parte, también me jodió un poco que de mis dos discos favoritos (Wilco The Album y Sky Blue Sky) solamente tocasen una de cada. Por lo menos del A Ghost is Born tocaron más.
Así que bueno, para la próxima vez que vengan procuraré escuchar más los otros discos.

Lo que me preocupa es que llegue el día en el que se conviertan en una de esas bandas que agotan las entradas en 1 hora y no podamos volver a disfrutarlo. Que de repente a la gente le da la fiebre por algo... y a la mierda!
Por lo menos espero poder verles una vez más, con todos los discos resabidos ya, para que no me importe si tocan más o menos, y con el sonido en condiciones.

A pesar de todo, ver a este grupo en directo es una experiencia única. De la misma forma que es única la sensación de emoción que producen sus canciones.

Para acabar tengo que decir que locos nos quedamos con el estandarte-búho que pestañeaba. Ya me gustaría que alguien me contase la historia que hay detras de semejante elemento, aunque creo que puedo imaginármela.
Después me fijé que las cintas que usaba Jeff Tweedy para colgarse las guitarras todas llevaban motivos con este mismo ave. Serán sus historias.
Por lo menos sirvió para entretenernos durante la espera.

A fecha de hoy no sé qué más decir. Porque aún me duelen los pies de la experiencia.
Igual el problema también estuvo en que llevabamos ilusionados, esperandolo, con las entradas en la mano, más de medio año y las expectativas estaban muy altas. Para luego llegar, que Wilco te de un conciertazo, pero tu solo lo escuches a medias... No sé.

Y así nos han dejado, suspirando hasta la próxima vez.

Hasta entonces, aquí dejo un video de Wilco -en otro sitio- tocando Impossible Germany para que veais al búho :)

lunes, 31 de octubre de 2011

Historieta 2: De cómo nos fuimos a Lisboa a ver a Neil Young y acabamos viendo a los bomberos


Dicen que hablar de las cosas ayuda. Yo personalmente pienso que a veces es mejor enterrarlas en lo más profundo de tu cabeza y esperar que los recuerdos no vuelvan a atacarte con ellas.
Pero afortunadamente para vosotros, esta vez no es el caso. Porque esta historia, desgraciadamente para nosotros, es una de nuestras mejores anécdotas, por lo menos de las que más éxito han tenido entre conocidos y amigos, que no llegaron tampoco a entender hasta qué punto pudimos llegar a estar jodidos, y es digna de volver a ser contada.
Lo que si es cierto es que, al pasar el tiempo, nosotros también fuimos capaces de poder reír con ella, aunque la espinita aún la llevemos clavada. Porque el dolor se lleva por dentro.
Os presento la fábula de cómo nos fuimos a Lisboa a ver a Neil Young y acabamos viendo a los bomberos.

Creo que fue en el verano de 2008 cuando decidieron traer al Rock in Río Arganda del Rey (que no es Rock in Río Madrid, por mucho que se empeñen), a escasos 5 Km de mi casa, al mejor artista del siglo XX -después de Picasso-, a Neil Young.

Pero nosotros en ese momento pensamos que sería un asco ver a Neil en ese macro festival. Horas de espera para estar en las primeras filas y tener que tragarnos a los grupos anteriores, de niveles dudosos y para nada santos de nuestra devoción, ni de la de cualquier persona con dos orejas.

Así, mientras que seguíamos dudando en si ir o no, nos enteramos que un mes después actuaría en un festival portugués, de un aforo mucho más asequible, en el Optimus Alive. Que para nosotros se convertiría después en el Optimus Disaster. Por lo que decidimos montarnos unas vacaciones a Lisboa de una semana con la intención de pensárnoslo mientras tanto, para ver si al final íbamos a ver a Neil a este festival.

Total, antes o después querríamos hacer las dos cosas, pues así matábamos dos pájaros de un tiro. El problema fue que al final las perdices escabechadas fuimos nosotros.

Lisboa y alrededores no nos gustó nada, todo viejo y sucio. Tan solo el barrio de Belem con los Jerónimos nos cautivó. El único lugar donde apetecía quedarse. Junto con la Capela dos Ossos de Évora, que es espeluznantemente bella.

El resto de sitios que visitamos estuvieron bien, pero tampoco nos pareció que se merecieran un monumento. Más bien el monumento habría que hacérselo a aquellos que tienen los huevos de meterse al mar en Portugal, porque eso no es agua, es nitrógeno líquido ¡Pero qué frío está el océano!

Total, una semana de viajes en coche por toda la región y de repente llegó el sábado, el gran día.
Desde el hotel había un servicio de transporte hasta el mismo sitio donde se celebraba el festival.
Pero la tragedia comenzó al saber que en el hotel también había piscina y jacuzzi y parecernos una buena idea matar la tarde a remojo hasta que llegara la hora de salir.

Hasta este momento había sido una semana larga y a ratos aburrida, haciendo un poco de turismo. Una semana que estuvimos perdiéndonos por Portugal matando el rato esperando a que llegase el fin de semana y poder ver a ese semidios de la música.

Una semana por Mérida, Évora, Lisboa, Sintra, Cascais, Estoril, etc... Y tan campantes, una semana.

Una puta semana haciendo el moñas por ahí cuando, a falta de dos horas para irnos al festival, tan solo cuatro horas antes de que Neil hiciese su aparición, a mi acompañante le da un tironcito en la espalda, que se fue convirtiendo en un tironazo y acabó siendo un lumbago de lo peor.

Por lo que nos quedamos sin poder ir al concierto, tirados en la habitación del hotel, tirados en un pueblucho a las afueras de Lisboa, tirados en un país extraño, sin tener ni zorra de portugués ni forma humana de volver a casa, y sin ver a Neil.

Pero peor que dejar de ver a Neil fue quedarnos sin forma de volver a casa. Ya que dos personas emprendimos el viaje en coche hacia Portugal, pero solo una de ellas tenía carné de conducir y, efectivamente, esa no era yo.
Y lo que es mejor, el hotel sólo lo teníamos esa noche...

¿Se puede nacer con más mala suerte? Si, se puede.

Cuando ya asumimos la situación en la que nos encontrábamos y habíamos decidido resignarnos y ver cómo se levantaba mi acompañante a la mañana siguiente, nos encontramos con que en un canal portugués estaban retransmitiendo el festival -igual que hicieron en España con el Rock in Rio- y que por lo menos podríamos ver el concierto por la tele mientras mi acompañante se retorcía de dolor y yo lamentaba nuestro destino.

Nos chupamos a tooooooodos los grupitos previos y cuando dieron paso a Neil Young la retransmisión acabó. No podían emitir ese concierto. :O

Boquiabiertos nos quedamos dentro de nuestra desesperación previa y esperando que mañana fuese otro día. Pero ese mañana fue aún peor.

Mi acompañante estaba tirado tieso en la cama sin poder moverse y yo tuve que bajar a la recepción del hotel a contarles lo que nos había pasado y a pedirles que llamasen a una ambulancia para ir al hospital.
Pero mira tu por donde lo que nos enviaron fue a un bombero que trabajaba pluriempleado en el hotel para que viniese a hacer una primera valoración de los daños - como los peritos de seguros cuando te la pegas con el coche o se te rompe la caldera- ¿?
Viendo que realmente no había otra, llamó a una ambulancia, una ambulancia de sus compis los bomberos, para que nos trasladasen a urgencias.

Y en el hospital ya fue otra historia. Con los portugueses, que hablan menos inglés que nosotros, resultó entretenidísimo hacernos entender. Pero cuando finalmente se hubo diagnosticado que era lumbago a mi acompañante le chutaron una banderilla de no se muy bien el qué, que luego le mantendría cierta parte de la pierna dormida durante los dos meses siguientes y que todavía a fecha de hoy no sabemos si sigue padeciendo algún síntoma secundario por ello.

Después de eso, como no nos entendían, a él le dejaron tirado en un pasillo en una camilla, para ver si cuando se diesen la vuelta se había ido andando solo y había desaparecido por arte de magia, y a mi en un pasillo con carteles que parecían poner que no debía estar allí sin darme la más mínima noticia.

Finalmente, me indicaron que mi acompañante me esperaba en la puerta con el alta en la mano y que podía ir a recogerlo, -como si de un paquete postal se tratara-, y llevármelo a casa -qué ironía- previo pago, eso si, de la factura médica correspondiente a las atenciones recibidas.

No hace falta que cuente, ya se supondrá -somos nosotros-, que siempre que hemos salido al extranjero nos hemos hecho antes la tarjeta sanitaria europea por lo que pudiera pasar. Bueno, siempre no, casualmente esta vez no la llevábamos. Así que la broma estuvo en torno a los 160 euros. Que yo pienso si aún debo dar gracias de que esto nos pasase en Portugal (Europa) y no en Estados Unidos, donde igual me habría tenido que quedar residiendo y ejerciendo la prostitución unos añicos hasta haber podido sacarle del hospital.


Y en este momento una única persona en todo ese país de locos fue amable conmigo, sin tener por qué me ofreció su ayuda. Qué cara de júbilo me vería una chica que había por allí que, sin tener nada que ver, me prestó su móvil y me ayudó a llamar al hotel para decir que nos guardasen la habitación por un día más. Porque, por su puesto, a mi móvil el servicio de roaming o roming o su put... se le fue en el momento que más lo necesitaba.
Una chica fue amable conmigo en Portugal. Gracias, donde quiera que estés.

En el hotel me dijeron que por esa noche valía, pero que ellos necesitaban esa habitación. Vamos, que no nos acampásemos allí una semana porque tenían una demanda y les hacía falta. Y nosotros si, claro. Como si pudiésemos acamparnos en un hotelazo de 4 estrellas con servicio de aparcacoches y todo durante una noche más.
Porque nosotros habíamos reservado la habitación a precio de booking... Pero su precio real, que habríamos de pagar esa noche, era tres veces más. Por lo que encima volveríamos perdiendo dinero también –a parte del dinero de las entradas que ya ni nos dolía, porque lo único que queríamos era dormirnos y despertar en casa-.
Finalmente la gente del hotel también se portó, porque al día siguiente cuando ya pudimos irnos y fuimos a pagar vimos que esa noche habían decidido respetarnos el precio por el cual nosotros habíamos reservado las noches anteriores en internet, y no cobrarnos lo que realmente nos deberían haber cobrado. Muchas gracias a los del hotel también, donde quiera que estén. Entenderán que después de todo esto nunca volvamos por allí, pero gracias.

La forma en la que conseguimos volver a casa me la ahorraré de lo triste que me parece, pero diré que nosotros dos seguíamos sin poder conducir pero en nuestro coche volvimos.

De estas cosas que solo nos pasan a nosotros siempre procuro sacar algo bueno, una lección a aprender o una moraleja graciosa. Pero después de tres años, a esta historia sigo sin vérsela por ninguna parte. Tal vez vosotros podáis indicarme cual es.

Por el momento, nosotros seguimos con la espina en el corazón que solo nos quitaremos cuando al fin consigamos ver a Neil Young en directo. Y cada mañana rezo porque no decida dejar este mundo antes de que eso suceda.

lunes, 17 de octubre de 2011

¿Realmente fue Peter Murphy?


El concierto de Peter Murphy del pasado 3 de octubre fue sin duda el más extraño al que vaya en mi vida. Tanto que he necesitado dos semanas para terminar de asimilarlo.

Habiéndole visto hace solo dos años exactos en un plan bastante más recatado e intimista -que no se quitó ni la sudadera que llevaba- me resulta aún más desconcertante lo que presencié el otro día, y me hace preguntarme ¿cuál de los dos Peter es el de verdad?

Por lo que ardo en deseos de que vuelva a venir -en otros dos años seguramente- para ver entonces en qué rollo aparece, y saber cuál es el normal y cual el afectado por alguna extraña sustancia :)

Ya sabía que es un personaje de lo más grande, con una personalidad y unas maneras en el escenario que te dejan alucinado.
Su presencia y su voz son únicas. A parte de tener siempre unas canciones que se te meten en el cuerpo y ya no te dejan. Yo llevo un mes con Seesaw sway -de su último disco Ninth- en la cabeza y no se me va.

Todo esto ya lo sabía. Además de imaginarme que debe ser una persona de trato difícil en ocasiones, como lo han sido todos los grandes divos de la historia. Y como habrán atestiguado sus ex-compañeros de Bauhaus en más de una ocasión.

Pero lo del otro día ya rozó lo paranormal. Seguramente debido a algo que pasó o que tomó o que hizo antes del show y que los demás solo podemos imaginar.

Empezó el concierto, nos deleitó con unas tres o cuatro canciones y decidió que había llegado el momento de dirigirse al público por primera vez en la noche.
Pero entonces se puso a contarnos una historia sobre lo fofo que está -o lo fofo que se ve él-, agarrándose el único michelín que se le puede encontrar, un poco de barriga, y a decir que tiene "las tetitas gordas". A levantarse la camisa y a acercarse a la primera fila a que le sobaran un rato...

En este momento, yo que tengo un inglés de lo más in-fluido -porque mi inglés no fluye, no hay inglés-, y que no daba crédito a lo que estaba diciendo y haciendo este hombre, me quedé que no sabía cómo tomármelo... Y así sigo.

Estaba claro que Peter Murphy esa noche necesitaba darse "un baño de multitudes". Porque luego en otro de los momentos entre canción y canción tan solo se quedó en silencio.
Claro, a los dos minutos la audiencia empezó a aplaudir y vitorearle espontáneamente mientras él estuvo caminando de un lado a otro, acercándose a la gente y posando, durante un buen rato.
Porque ¿qué íbamos a hacer? Es el gran murciélago. Con que asome su carismática nariz al escenario ya nos volvemos locos.

En ese momento, cuando la gente cantaba "Peter, Peter", nos saltó el tio con algo así como "Fuck Peter. Pedro, Pedro. Call me Pedro". Quejándose, en broma supongo, porque era inglés y la gente aquí no le entendía, pidiendo irónicamente disculpas por ello. Y nos dejó ya del revés.

Pero el momento definitivo de la noche fue cuando, versioneando Raw Power de Stooges, Peter se enfadó con su bajista -porque anteriormente se había tropezado con el cable de su bajo- y le dio un empujoncito -que a mi me pareció más de coña que otra cosa, pero se ve que no-. El bajista se amoinó y se puso en plan "pues ahora no toco". Y no tocó. Teniendo que ir Peter a convencerle de que volviera...

Esto nos cortó bastante el rollo, pero no lo suficiente como para decir al final de la noche que no lo pasáramos en grande. Por lo que la situación fue aún más extraña.
Porque te pasa esto en cualquier otro concierto, te fastidia el momento y te deja ya frío para el resto. Pero en el de Peter Murphy realmente todo nos dio al final igual, ya que el resto del tiempo fue un conciertazo por su parte.

A pesar de todo, vinieron preparados para regalarnos varios bises -ya que en dos ocasiones volvieron a salir-. Una de ellas con Ziggy Stardust, que es la que nunca puede faltar. Además de un concierto memorable, en el que Peter Murphy se despidió firmándole la entrada a todo el que se acercó al escenario.

Yo ni me acerqué a intentar darle mi entrada. Él es demasiado grande para mi y me dejó tan impactada que preferí quedarme quieta en el sitio disfrutando en la distancia de su presencia.
Vamos, que de repente me dio el ataque de vergüenza más desastroso de mi vida ¡Coño!!!
Joder, hay que aprender inglés.

Por todo ello, la conclusión final, después de casi dos horas de concierto, varios bises, grandes versiones, grandes canciones y otras cosas muy raras que nunca podré olvidar, es que Peter Murphy, con o sin las "tetitas gordas", tiene una clase y una voz que no son de este mundo.

Viendo a este hombre en acción sólo puedo pensar en una cosa: Ian Astbury, ya puedes coger todo ese pelo que te sobra del cuerpo y quedarte reposando a la sombra de tus millones para no volver más. Porque mira que has sido grande tu también en este mundillo gótico y fuera de él, pero no le llegas a Peter ni a la suela de las botas.

Y qué más queda por decir. Hay gente que puede permitirse un poco de extravagancia de vez en cuando.