Mostrando entradas con la etiqueta Crítica.. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Crítica.. Mostrar todas las entradas

sábado, 8 de febrero de 2014

Capturing the Friedmans

 Hoy he pensado ¿Cómo podemos matar esta tarde de sábado? Y se me ha ocurrido que ver este tremendo documental era una buena solución.
 No lo había visto nunca y tenía la idea preconcebida de que la historia iba a ir por otros cauces. Así que me he quedado muy impresionada.
 Antes os pondré en antecedentes.
 Capturing the Friedmans es un documental realizado en 2003 por el director Andrew Jarecki sobre cómo la vida de una típica familia americana, judía de clase media-alta, se transforma cuando al padre (Arnold Friedman) y al hijo menor (Jesse Friedman) les acusan de pederastia y de haber cometido abusos sexuales sobre niños.
 Pero como bien explican en Film Affinity, Capturing the Friedmans "es un documental que analiza la naturaleza escurridiza de la verdad a través del prisma de uno de los casos criminales más extraños de la historia americana". Aunque yo más bien lo denominaría una de las investigaciones policiales más implicadas de la historia americana.

 Lo único que queda claro totalmente para aquel que ve el documental es cómo los acusados se ven capturados por la histeria colectiva, independientemente de la pedofilia de la que si se hace responsable Arnold Friedman y que si queda demostrada.
 No quiero desvelar nada importante a quien no lo haya visto ni poner ideas presupuestas en su cabeza, es mejor verlo y tomarse un rato de reflexión a posteriori. Pero lo que si refleja el documental de Jarecki es que no pasó todo lo que llegó a contarse entonces, llegando a existir testimonios realmente rocambolescos e insostenibles, y que todo estuvo salpicado de unas investigaciones muy turbias y de la tormenta mediática que debió azotar a toda la sociedad americana.

 Pero este documental trata también de la desestructuración de la familia. De como van aflorando los sentimientos de cada uno de sus miembros, en base a sus vivencias personales con el implicado, así como sus posicionamientos ante la oscura verdad del cabeza de familia.
 Para ello, tiene un importantísimo valor todas las grabaciones familiares que aportó para el documental el hijo mayor de la familia (David) y que son la gran parte del film.

 Hoy en día aún todo está en duda. Pero durante estos años lo que sí había cobrado más fuerza era la posible inocencia de Jesse Friedman. Sobre todo a raiz de empezar a aparecer testimonios de supuestas víctimas retractándose de lo que en su día habían declarado, según ellos para que la policía les dejase tranquilos. Además de varias declaraciones de padres de víctimas que también ponían en duda los hechos y hablaban del empeño policial en sacar a sus hijos una confesión que no llegaba. Así como la retractación de un tercer implicado en las denuncias, que no aparece en el documental, pero que años más tarde ha contado haber confesado entonces inculpando a Jesse Friedman para conseguir un buen trato para él.
 Como digo es todo demasiado turbulento. Porque por otro lado están las víctimas que siguen afirmándose en sus declaraciones y en que todo aquello pasó.

 Lo increíble de este tema es que, una vez finalizado el documental, el director Andrew Jarecki y su equipo siguieron investigando y entrevistando a gente que tuvo implicación en el caso, llegando a reunir un informe de 1700 hojas que fueron presentadas para conseguir una revisión del caso de Jesse Friedman e intentar conseguir que fuera exonerado y se retirase su nombre de la lista de delincuentes sexuales en la que ahora aparece como delincuente de nivel 3.
 Jesse Friedman fue puesto en libertad en 2001, después de una condena de 13 años.
 Finalmente, en 2013, la apelación concluyó, tras una nueva investigación del caso, determinándole nuevamente culpable.

 Para más información, este texto Reinvestigating the Friedman, del New York Times, lo explica mejor.

 Aunque lo mejor que podéis hacer es ver el documental completo y haceros vuestras propias suposiciones, hasta ver si algún día se puede llegar a conocer la verdad absoluta de todo esto.
 Pero mientras, seguirá siendo un capítulo muy negro dentro de la historia del American Way of Life.

jueves, 27 de septiembre de 2012

Jayhawks. Un bonito funeral.

 Anoche asistí a un bonito funeral.
 En lo único que podía pensar, según interpretaban un temazo detrás de otro, era en que ya no va a haber más Jayhawks y que seguramente era la última vez que escuchaba estas canciones en vivo.
 Mira que Gary Louris ha dicho veces que no volvería a hacer nada con Jayhawks y luego siempre ha vuelto -se le suele ir la cabeza cada cierto tiempo-. Pero ahora le creo y me da la sensación de que va a ser definitivo. Aprovechemos esta "última" gira.

 Yo no sé qué les pasa a estos dos. Será la crisis de los 50. Deberían estar contentos del don que tienen, pero no. En lugar de eso parece que están amargados. Y la verdad es que si ya no se divierten es mejor que lo dejen.
 Gary Louris debería darse cuenta de que lo de ayer no era un bar precisamente y estaba lleno hasta la bandera. Lo digo por la entrevista que dio el otro día.
 Y de Mark Olson qué voy a decir, el hombre es que es así...

 El concierto estuvo bien. Pero ni mucho menos a su altura. En las dos primeras canciones lo empecé viendo muy negro. Me dieron ganas de matarlos. Pero afortunadamente luego se fueron animando. Menos mal.
 Lo que si me dio fue la impresión de que están tan hasta las narices, tan cansados, que salen a tocar sin haber probado sonido antes. Porque aquello no paraba de pitar y chirriar por todas partes. No sé si esto es posible, pero fue bastante raro.

 De las dos versiones de karaoke que se marcó Mark Olson mientras le cambiaban la cuerda de la guitarra no diré nada. Bueno si:
 1.- ¿Qué músico viaja con solo una guitarra? Ya, ya, si. Estos dos. 
 2.- ¿Por qué bailar si no te sale natural? Mark Lanegan no baila, ni siquiera nos mira, y le queremos igual.
 Por lo menos últimamente parece que se está portando mejor. Anoche me convenció para no seguir odiándole. Y creo que ya puedo empezar a escuchar su trabajo en solitario, sin predisposición.

 Como he dicho antes, parece que se fueron animando un poco según avanzaba el concierto. Se miraron, hablaron dos veces, e incluso se permitieron alguna gracia. -Pero poquito, eh. Que tampoco pareciera lo que no es-. No pudimos pedir más.
 Tal vez no habría estado mal algo más de rotundidad y vida en las canciones, pero no importa. Yo me conformaré con que a Louris se le vuelva a pasar la tontería y que de verdad esta no sea la última vez que me toquen Waiting for the sun.
 Este video es del año pasado, pero da igual. Anoche no estuvieron ni mejor ni peor.